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Barrio Campoamor


“El día 15 de enero de 1962, a las 8:30 p.m. se reunieron los habitantes del barrio Campoamor en una de las casas del mismo barrio, aun no habitada con el fin de formar un centro cívico, al cual se dio el nombre de centro cívico Campoamor” así reza en su inició el acta Nº 1 del Centro Cívico, desde el cual trabajaron los vecinos quienes eligieron una junta directiva que orientó las  acciones para mejorar las condiciones de vida de las familias.

Campoamor lo construye la Fraternidad Caritativa, entidad de la Asociación Católica, cofinanciada por la Alianza para el Progreso, un acuerdo entre el Estado Nacional y el estadounidense liderado por Jhon F. Kennedy.

La Fraternidad Caritativa de Medellín se fundó el 20 de abril de 1958, después de una etapa de violencia en el país en la que los campesinos se refugiaron en las ciudades capitales llenándose de necesidades y frustraciones.  Inicialmente la fundación adquirió un inmenso lote a un precio excepcional, en el municipio de Itagüí que pertenecía al circulo obrero del sacerdote Jesuita José María Campoamor. El Municipio de Itagüí no autorizó allí la construcción de un barrio residencial y por ello se cambió por un lote en el paraje Guayabal del municipio de Medellín.

En esa época la zona industrial de Medellín estaba creciendo y se desplazaba de lo que hoy es el barrio Colombia hacia el sur. Las industrias del sector inscribían a los trabajadores para que la Fraternidad los pusiera en el proceso de adjudicación de vivienda. Los requisitos eran no tener antecedentes penales, buena conducta, ser casado por la iglesia católica, ser una familia de no menos de 4 personas y estar bautizados.

En 1959 ya se habían construido 269 casas de la meta que eran unas 400. Según el reglamento del Consejo central, las casas se adjudicaban a precio de costo, mediante el pago de una cuota inicial y cuotas mensuales no menores de 80 pesos sin interés.

Para 1960 había 2.241 personas, un promedio de 9 personas por residencia. Para 1961 los moradores de Campoamor demostraban un gran espíritu de de colaboración entre sí y de solidaridad social.  En 1962 se ubicó la primera piedra para la construcción de la Escuela La Salle por el presidente  de la República Alberto Llleras Camargo y en 1963 fue inaugurada. Nació también la escuela la Presentación, para niñas. En 1964 la Jac y la Junta de deporte gestionaron la construcción de la cancha de fútbol.

Al estar tantos obreros juntos en una época donde el movimiento sindical tuvo tanta fuerza generó también un resultado en el barrio, uno de ellos fue lograr un mejor orden en la organización social del barrio, en el tema deportivo, hacer seguimiento a algunos compromisos que la Fraternidad había adquirido y que entraron en conflicto. Campoamor fue el sector de la comuna que más rápido construyó colegios, logró iluminación pública y adquirió una cancha deportiva, tomada por la comunidad de terrenos del aeropuerto. Se generó un sector de intelectualidad alrededor de la lectura, escritura, música y deporte, habitantes  con deseos de superación personal, integrados y comprometidos con su realidad.

​Épocas difíciles

Los 80’ fueron años difíciles para toda la ciudad y Campoamor también los sufrió alrededor del narcotráfico, varias de sus calles tuvieron expendios de droga y vivió la muerte o partida a la USA de muchos de sus jóvenes.

La guerra del narcotráfico afectó la dinámica social disminuyendo la participación y el compromiso de varios de sus habitantes. Hacia 1994 la guerra de la mafia acabó y una relativa paz regresó a Campoamor.

Hoy aunque la integración no es igual, sus más de 8 mil habitantes cuentan con celebraciones como la antioqueñidad, el cumpleaños del barrio, tienen club de vida, JAC, iglesias de diferentes cultos y actividades para la comunidad. El fútbol sigue siendo un elemento de integración de jóvenes y adultos.

Muchas viviendas se han transformado de casas a edificios de apartamentos, locales, negocios familiares y hasta fábricas y sus límites incluyen la estación de Bomberos, el Centro Comercial Terminal del Sur y el Aeropuerto Olaya Herrera, la Guayabala, única quebrada que atraviesa el barrio.  Un buen número de los habitantes pertenecen al estrato cuatro y en menor número al estrato tres.

Los Muñoz, una familia de toda la vida en Campoamor

“Nos vinimos de Bello en el 60, mi esposo y yo con 6 hijos que teníamos  hasta ese momento, en Bello no teníamos casa y mi esposo trabajaba en la Noel y allí nos anotaron para las casas que se Iban a hacer frente a la fabrica, quedábamos pagando la casa por cuotas. La señorita Rosalva llamó a mi esposo y le dijo que escogiera la casa, nos vinimos sábado, la casa estaba en obra negra y las calles sin pavimentar. Nos tocó en la segunda manzana, los habitantes eran obreros de la Colombiana de tabaco, Pintuco, Shellmar E.p.m., Haceb, el Municipio de Medellín y otras empresas de esa época, este barrio lo fueron haciendo por manzanas, la proveeduría, la iglesia, la Cooperativa Jhon F. Kennedy, nacieron como iniciativa de la Junta cívica quienes se reunían para resolver dificultades del barrio” este es el testimonio de Doña Alicia Zapata Toro – quien vive en Campoamor desde 1960 al igual que sus hijos.

“La unidad en la comunidad se vio en los años siguientes para hacer la parroquia Jesús Obrero, iniciamos sacando piedras de la quebrada para poder desviarla porque pasaba por el terreno donde se iba a construir el templo, la movimos haciendo convites, el párroco Oscar Vélez fue quien puso la primera piedra. Nos levantábamos a las dos de la mañana a moler maíz para las empanadas para construir los colegios como el Santo Ángel, la Salle, en esa época los alrededores de Campoamor eran mangas y en algún momento fueron tomateras que cultivo un señor  en lo que hoy es Manzanares.

“En el barrio se hacían muchos campeonatos deportivos, teníamos un Club de la amistad donde compartíamos libros, música y sobre todo las relaciones de amistad, en ese entonces los habitantes eran más acogedores. Tambien habían grupos de scout, los Golars que fueron muy reconocidos y danzas. En esta casa hicimos muchas natillas, pasteles, empanadas para las asambleas de la Cooperativa, la construcción de la Salle y para la integración de los vecinos y familias”.

Campoamor: Su nombre es puesto por la Fraternidad Caritativa al construir lo que fue la segunda urbanización en Colombia. Toma su nombre del sacerdote jesuita José María Campoamor quien promovió la construcción de vivienda popular en Colombia

 

Hacia finales de los sesenta la ola de rebeldía juvenil que recorría el mundo tocó también a Medellín y por su puesto a Campoamor.

Los que vibramos con los mismos ideales nos reunimos entorno a aquello que llamábamos energía. Y fue la esquina de la Proveeduría la sede de nuestras inquietudes.  Fuimos los raros, los peludos,  los señalados; pero ante todo fuimos los sinceros, los rebeldes, los niños de las flores.

Toda filosofía tiene su estilo de vida y por supuesto aquello sin lo que no se puede vivir: la música, y fue el rock nuestro compañero por aquellos años en el mundo se hacia el mejor pues fue la depuración del ya original rock and roll y el country.

Solo la imaginación jugaba, pues no existía el video y teníamos únicamente las fotos de las carátulas para crear el resto. Teníamos nuestro Grupo Musical dirigido por Julio Hoyos. Q.E.P.D. y su batería artesanal conciertos de flauta en la colombiana y lo nuevo que nos llegaba en L.P. lo escuchábamos en casa de los Serranos cuando su mamá se iba de paseo, eran tres días con sus noches en un viaje musical.

El Grupo de teatro Golars (largos) dirigido por William Ramírez y sus obras “El ser acido amargo” y “el monte calvo”, los ensayos eran en la escuela Holanda y en la finca de Martinete. No podía faltar el equipo de fútbol con sus arqueros estrellas: Orlando Gómez “Vaquita” Q.E.P.D. e Iván “El mono Rodas” haciendo el show que ahora le admiramos a otros guardametas.

Nuestro barrio estaba rodeado por mangas y quebradas en la parte norte estaba el barrio Holanda, con los muchachos de allí disputábamos cruentas batallas a piedra. Al sur otro espacio verde, al fondo el Rodeo y el Teatro Acapulco, por el oriente la avenida Guayabal por donde pasaban los carros de escalera hacia los municipios del sur. Al Occidente teníamos más mangas con quebradas y peces de colores, sardinas y corronchos que pescábamos en las tardes. La punta de la pista de aterrizaje del Aeropuerto Olaya Herrera, era el más concurrido por las familias para ver llegar y despegar aviones. La manga de Codiscos, la cueva del diablo y el morro.

La tienda del mocho, de don Gil, las cremas especiales, las casa donde v vendían los recortes, la casa del Vaquerito, las mangos de Tulia las procesiones de Chepita y tantos recuerdos  que con nostalgia hoy revivimos, como las tardes en la cancha y los inolvidables partidos y nombres como Universitario, La salle, Bilbao, Guayaquilito, Palmeiras.

Hoy un 90 por ciento de los habitantes que habitan el barrio Campoamor sigue representada por familias fundadoras, muchos han muerto, pero quedan sus hijos, nietos y bisnietos queriéndole barrio de sus ancestros”.

Investigación por: Periódico Presencia 15- Luz Amparo Cardona