La Colinita

La Colinita

“Las 280 casas de la urbanización La Colinita se construyeron sobre el Cerro de la Calabacera, como en su momento se le llamó al lugar en donde hoy es La Colinita. Este cerro era un cementerio indígena, tierra sagrada de la que hoy sabemos que fue de los Aburráes que habitaron la Comuna 15 alrededor de los años 1.600. Entre la quebrada La Guayabala y La Jabalcona habitaban más o menos unas 62 familias Aburráes.”Cuenta Luis Fernando Cardona, sociólogo y líder comunal de La Colinita hace varios años.

Luz Elena González, quien nació en un sector vecino y fue testigo de la transformación del sector “El inicio del barrio La Colinita data de los años 1950. Anteriormente todo esto era un terreno extenso de la finca de los Sáenz, abundante de cafetales, árboles de frutas como guayabales, naranjos y mangos que abarcaba desde el barrio Betania hasta El Bolo. Esta familia eran los socios más ricos del Club Campestre El Rodeo, cuya generación comprende más de 200 años. Donde ahora está el mirador de La Colinita, en la parte alta del barrio, eran las tierras de la señora Ana Francisca Restrepo. Estaba su finca construida en Bareque, la más bonita de todo el sector que en ese entonces era lo que hoy conocemos como La Colinita y Betania. Esta casa campestre permaneció mucho tiempo ahí incluso después de que se empezó a construir la urbanización La Colinita, hace 28  años.  Yo muchas veces la acompañaba porque era una mujer sola que únicamente tenía un hijo pero éste por sus malos actos estuvo encarcelado en La Ladera y lastimosamente allí mismo fue asesinado. Doña Ana “Muán” como le decíamos de cariño, tuvo que regalar este lote a los dueños de la Prendería La Fe, para poder comprar el cajón en donde enterrar a su hijo”. Cuenta Luz Elena González, del barrio Betania.

Calles hechas a pico y pala por las familias iníciales.
Calles hechas a pico y pala por las familias iníciales.

En el lote de la parroquia de La Colinita, Corpus Christi, se construyó el primer tanque de agua y ahí mismo se puso la primera piedra del barrio. Don Jaime Sáenz le vendió el terreno a CORVISOL Corporación de Vivienda Solidaria, que en su primera etapa construyó 280 casas. El programa de vivienda cooperativa consistía en que el aspirante debía estar empleado, contar con algún ahorro y estar dispuesto a trabajar en la obra.  La corporación ponía una parte del recurso para la construcción de la vivienda y generalmente el jefe de familia pagaba el resto con su trabajo. CORVISOL entregaba las casas solamente con el primer piso y ya la gente con el tiempo fue construyendo los segundos y terceros pisos. Las casas eran familiares por lo que los papás les regalaban la terraza a sus hijos para que ellos ahí construyeran su propia casa. En ese tiempo, la urbanización no tenía acueducto ni energía, esto era un problema para todos. Les tocaba ir hasta la quebrada La Guayabala para conseguir el líquido. Fue gracias al trabajo del comité cívico, que posteriormente se convirtió en la Junta de Acción Comunal, que lograron que el municipio se los instalara.  Llegó un momento en el que CORVISOL suspendió el proceso de construcción y el Banco Central Hipotecario terminó de construir la segunda y tercera etapa del barrio.

Las familias aun no se acostumbran al ruido cercano y dañino de los aviones que tienen como ruta obligada para aterrizar pasar muy cerca de La Colinita.
Las familias aun no se acostumbran al ruido cercano y dañino de los aviones que tienen como ruta obligada para aterrizar pasar muy cerca de La Colinita.

Los vecinos que habitaron La Colinita desde hace 28 años atrás, como Luis Fernando, cuentan que no existían calles, que les tocaba salir por caminos hacia la Avenida Guayabal. Cuando llovía a la gente le tocaba “pantanear”, entonces se llevaban un par de zapatos en el bolso y dejaban otro par de zapatos sucios por ahí en el camino, los cuales volvían a recoger en la tarde cuando venían de hacer sus trabajos. Con la gestión del comité cívico y a punta de pico y pala, la comunidad se apropió del territorio y trabajaron para abrir las calles. A través de actividades, convites y rifas se recogieron los fondos para empezar a pavimentar las vías y el municipio les prestó la maquinaria para que ellos mismos lo hicieran.

A estas casas no se les realizaron bases profundas, fueron edificadas cada una sobre una parrilla. Por eso y por estar en el cono de influencia del Aeropuerto solo debe tener máximo 15 metros de altura, unos tres pisos, desde donde las familias ven y sufren cada día el ruidoso paso de los aviones.

Noticias

Мега Сайт Площадка